A principios de esta semana, unos atacantes dejaron sin funcionamiento los sistemas de refrigeración de unos 700 supermercados en Francia. Se echaron a perder toneladas de alimentos perecederos y, en algunos locales, el sobrecalentamiento provocó incendios eléctricos.
Qué pasó
Los atacantes entraron en controladores conectados a internet que los técnicos usan para administrar de forma remota todas las neveras y congeladores de una tienda. Activaron el desescarche el tiempo suficiente para que la temperatura subiera hasta 50 °C. Cuando se detectó el ataque, la mercancía ya estaba perdida.
Se podía evitar
Los tres modelos de controlador afectados, vendidos por Danfoss y por Dixell y su matriz Copeland, tenían fallos críticos que permitían entrar con derechos de administrador. En Danfoss, por ejemplo, la contraseña cambiaba cada día, pero se calculaba a partir de la fecha con un firmware de acceso público. Quien analizara el código podía deducir la clave de cualquier dispositivo sin actualizar, idéntica en cientos o miles de tiendas.
Conclusión
No fue un ataque sofisticado. Es un recordatorio de que el equipo industrial expuesto a internet sin actualizaciones acaba fallando tarde o temprano.