Los enlaces peptídicos que unen los aminoácidos son muy resistentes. Por sí solos durarían cientos de años. En la naturaleza los rompen las proteasas, enzimas que la evolución ha afinado durante millones de años para infinidad de tareas.
Qué hicieron los investigadores
Tomaron un atajo. Conservaron el núcleo catalítico de dos tipos de proteasa y, con herramientas de IA para diseñar proteínas, sustituyeron todo lo demás. El resultado son enzimas que se pueden ajustar para partir por la mitad proteínas concretas.
Por qué importa
El equipo probó las nuevas enzimas con proteínas asociadas a enfermedades neurológicas, y funcionaron. Eso apunta a herramientas que eliminan proteínas dañinas de forma precisa y no en bloque.
Lo que aún no se sabe
Por ahora es una demostración de laboratorio del método. Falta mucho para una terapia, pero la idea de diseñar desde cero una enzima para un objetivo elegido parece viable.