Investigadores de la Universidad Northwestern mantuvieron un positrón, la antipartícula de un electrón, en una trampa electromagnética durante varios meses. La partícula se aisló al vacío y se enfrió hasta casi el cero absoluto. En estas condiciones, el equipo manipuló sus estados cuánticos y repitió las mediciones sin destruir la muestra. El trabajo fue publicado en Physical Review Letters. Un positrón no puede simplemente colocarse en un recipiente ordinario: cuando encuentra materia, se aniquila. Por lo tanto, es la retención y el control a largo plazo de una partícula lo que hace que el método sea útil para experimentos futuros.
Los físicos están interesados en saber en qué medida las propiedades de la materia coinciden con las propiedades de la antimateria. La masa de un electrón y un positrón es la misma, pero las cargas eléctricas son opuestas. Ahora podemos comparar con mayor precisión sus propiedades magnéticas. Según una estimación citada por WIRED, la nueva configuración podría mejorar la precisión de las mediciones de positrones unas 30 veces. Esta es la perspectiva del método y no un mensaje sobre una desviación ya encontrada. Hasta ahora, el experimento no ha mostrado ninguna diferencia inesperada entre las partículas. Su resultado es diferente: los investigadores disponen de un instrumento más sensible, capaz de buscar pequeñas diferencias y probar teorías físicas que explican el predominio de la materia ordinaria en el Universo.